EL ABORTO: INFANTICIDIO MODERNO   
 
El infanticidio es el asesinato de niños. La práctica de dar muerte a niños despreciados retrocede muy atrás en la antigüedad. Esta atrocidad era común entre los pueblos bárbaros. En Esparta la ley demandaba que cualquier niño recién nacido fuera presentado delante de las autoridades; si aparecía débil o deformado, era lanzado al fondo de un profundo desfiladero a las faldas de los Montes Taigetos. Tanto Platón como Aristóteles desaprobaron semejante brutalidad. La vida humana era una comodidad muy barata en el primer siglo. Basta considerar el cruel asesinato de infantes ordenado por Herodes el Grande en su intento de destruir al niño Jesús. Pero Cristo enseñó el valor de la vida humana y así la influencia leudante del cristianismo resultó en la represión del infanticidio.

En tiempos modernos, en nuestra así llamada "civilización, se están haciendo esfuerzos por revivir la antigua práctica del infanticidio (si se prefiere, feticidio, el asesinato de bebés antes de nacer, es decir, el aborto). Recientemente se ha dicho que por razones ecológicas la legalización del aborto es una manera de controlar la explosión demográfica.

Los pro-aborcionistas frecuentemente arguyen en su favor diciendo que un organismo en estado embrionario no es un ser humano, y por lo tanto el aborto no es un homicidio. ¿Es esto verdad? Hay numerosas eminencias médicas que rechazan rotundamente semejante noción. ¿Cuándo se empieza a ser humano? El Dr. Wallace W. McWhirter de Rochester, Michigan, declaró no hace mucho lo siguiente: "Considero que no hay duda, ya sea científicamente, éticamente, moralmente o filosóficamente en cuanto a cuándo comienza la vida humana. Una vida humana se inicia desde el momento de la concepción, es decir cuando el óvulo es fertilizado. En mi opinión, no hay duda que el destruir el producto de la concepción, de ahí en adelante, es homicidio..."

Por otro lado, las Escrituras consideran al hombre como "persona" desde el momento de concepción en adelante. Citando a Salmos 51.5, "Y en pecado me concibió mi madre", David declara de sí mismo como persona.

Más exactamente, el salmista clama también: "Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre" (Salmos 139.13). Y ciertamente el Señor debe haber considerado a Jeremías algo más que una "burbuja de células" cuando dijo: "Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones" (Jeremías 1.5).

La palabra griega bréfos se encuentra muchas veces en el Nuevo Testamento. Se define como sigue: "Un niño que está por nacer, embrión, feto... recién nacido, infante, bebé" (Léxico de griego de Thayer). Juan el Bautista, como un bréfos, saltó en el vientre de su madre (Lucas 1.41). Jesús, como un bréfos, fue puesto en un pesebre (Lucas 2.16). El mismo término es usado en ambos casos. La diferencia entre un niño antes de nacer y un niño recién nacido parecer ser muy poca.

Santiago describe a la muerte física como la separación entre el espíritu y el cuerpo (Santiago 2.26). ¿Implica este pasaje que la vida corporal depende de esa unión con el espíritu? Y como ese diminuto cuerpo viviente es formado desde la concepción, ¿no puede uno concluir que el espíritu de Dios (Eclesiastés 12.7) es impartido desde ese momento?

Si la evidencia presentada anteriormente es válida, la práctica del aborto no es sino un asesinato a sangre fría. Aquellos que están en favor del aborto hablan de este tan indiferentemente como si fuera algo parecido a la extracción de una muela. Tenemos que ser más realistas. A riesgo de perturbar a aquellos que son muy sensibles, presentamos las siguientes descripciones de los métodos para el aborto por el médico inglés N. P. Dunn.

Un método de aborto es dilatar la entrada de la matriz, luego insertar largos fórceps (instrumentos de cirugía) para extraer al bebé y la placenta. No es tan fácil como parece. El cirujano tiene que operar por tacto solamente. Da un tirón fuerte y sale un pequeño brazo y así los demás fragmentos del cuerpo. Lo más difícil es la cabeza; el cráneo es triturado, las órbitas de los ojos saltan, el flujo de sangre es abundante. Cuando el aborto es completado, queda el problema de disponer de los restos por parte de los asistentes de enfermería. La incineración es el método preferido. Así termina la vida de otro ser humano, tirado como una masa de restos envueltos y sucios, despreciado y olvidado.

Otro método de aborto es cuando la mujer es puesta bajo anestesia general, se le hace una incisión abdominal y el niño es así extraído. Hace algunos movimientos de sus brazos y sus piernas y trata de respirar. A veces logra lanzar un patético gemido como un gato pequeño; luego, después de unos cuantos minutos muere de asfixia, y queda allí quieto y frío en un recipiente de metal inoxidable.

Y finalmente, un tercer método: una larga aguja es insertada a través del abdomen hasta la matriz y una solución de sal o glucosa es inyectada. Puede sentirse que el bebé hace unos cuantos movimientos convulsivos, y en pocos minutos muere. Hay otros métodos, tal como el uso de drogas, para ocasionar el aborto.

Hay quienes no quieren reconocer los derechos de un niño en estado prenatal. Recientemente, en California, un hombre dio de patadas a su mujer en el abdomen dando muerte al pequeño ser que ella llevaba. La Corte Suprema de California determinó que aquel hombre no podía ser procesado por asesinato en base de que él no había dado muerte a un "ser humano". Sin embargo, si un embrión no es un ser humano, entonces, ¿qué es? Probablemente en el futuro habrá alguna ley que proteja los derechos de un niño que esté por nacer. Esto obviamente estará en conflicto abierto con las ideas liberales prevalecientes acerca del aborto.

- Wayne Jackson

La Voz Eterna, Octubre 1975

 


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(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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