EL BAUTISMO EN FUEGO: Mateo 3.8-12
  

Respecto al bautismo en fuego, hay diferentes teorías e interpretaciones generalmente erróneas. Por ejemplo, algunos lo asocian con el bautismo en el Espíritu Santo, y basan su teoría en el texto del libro de Hechos 2.1-4 que nos relata que en el día de Pentecostés vino el Espíritu Santo sobre los discípulos del Señor y que, aparte del estruendo como de un viento recio que se escuchó, se vieron posar sobre los apóstoles lenguas como de fuego que venían de arriba. Es importante poner atención en el hecho de que la palabra de Dios no dice que lenguas de fuego realmente cayeron sobre los discípulos, sino algo parecido a ello, "como" lenguas de fuego. Es el mismo caso que sucedió durante el bautismo del Señor Jesucristo, cuando el Espíritu Santo se manifestó y dice la Escritura que como paloma descendió sobre él (Mateo 3.16). No dice que en forma de paloma, sino como paloma, es decir cayendo sobre él con un vuelo suave y delicado.

Otro texto que suelen citar quienes asocian el bautismo de fuego con el bautismo del Espíritu Santo es el de 1 Tesalaonicenses 5.19, donde dice que no debemos apagar al Espíritu o al fuego del Espíritu Santo, como dice en otras versiones. Cualquiera puede entender que es una figura o forma de expresarse, pero que de ninguna manera está diciendo que el Espíritu Santo sea una llama de fuego.

Leyendo el texto de Mateo 3.11 donde dice al final: "él os bautizará en el Espíritu Santo y fuego", vemos en el versículo 10 que "todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego" y en el versículo 12 leemos que el Señor, al final de los tiempos, limpiará su era y con su aventador recogerá su trigo en el granero (los salvados), y quemará la paja en el fuego que nunca se apagará (los condenados). La Biblia es clara. El bautismo en fuego es la condenación eterna (Mateo 25.41-46). Bautismo quiere decir inmersión. Cuando somos bautizados en agua somos sumergidos en ese elemento de igual manera aquellos que no obedecen el evangelio del Señor Jesucristo, serán bautizados en fuego al ser sumergidos en ese elemento, en aquel día terrible del juicio ante el trono blanco (Apocalipsis 20.11,14-15). En las parábolas de la cizaña y la red (Mateo 13.36-43; 47-50), Jesús ilustró claramente este triste acontecimiento.

- Conrado Urrutia

La Voz Eterna, Julio-Agosto 1992  

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(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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