La congregación de los primogénitos

 

Algunos de los nombres con que se designa a la iglesia del Nuevo Testamento son: 1) Iglesia de Dios (1 Cor. 1.2); 2) Iglesia de Cristo (Rom. 16.16); 3) Iglesia del Señor (Hch. 20.28); 4) Cuerpo de Cristo (Col. 1.24); 5) Esposa del Cordero (Apoc. 21.9); 6) Casa de Dios (1 Tim. 3.15); 7) Congregación de los primogénitos (Heb. 12.23).

Debe notarse que cada uno de estos nombres tiene un significado con la relación especial que tienen los cristianos al pertenecer a la iglesia. Uno de estos nombres siempre ha llamado mi atención: "congregación de los primogénitos". ¿Qué razón tendría el escritor de la carta a los hebreos para llamar a la iglesia: Congregación de los primogénitos?

Las razones pueden ser diversas, pero Hebreos 12.15-17 toma la antigua historia de Esaú para prevenirnos de no perder, por descuido o por desprecio, el privilegio que Dios ha dado a los cristianos de ser los primogénitos. El ejemplo de advertencia que se da a los hebreos está registrado en Génesis 25.29-34. El último versículo 34 termina diciendo: "Así menospreció Esaú la primogenitura".

Menospreciar quiere decir apreciar una cosa o a una persona en menos de lo que realmente vale. La actitud de Esaú indicaba un absoluto desprecio por la primogenitura: él había preguntado: "¿Para qué pues, me servirá la primogenitura?" (Gén. 25.32). Muy pronto se dio cuenta del valor de aquel privilegio, porque el escritor de la epístola de Hebreos nos dice que Esaú procuró obtener aquella bendición, pero fue desechado, aunque procuró con lágrimas obtener el privilegio que había perdido (Heb. 12.17).

Hoy se repite la misma historia. Muchos han sido alcanzados por el evangelio y han sido puestos en el cuerpo de Cristo para ser una bendición especial para los demás, pero han dejado que las diversas actividades del mundo les ofusque su memoria. De esta manera olvidan el valor de su primogenitura en un momento de cansancio y debilidad. Por el "guisado de las lentejas" (Gén. 25.34) han perdido lo que realmente tiene valor: Ser miembro de la congregación de los primogénitos.

Tal vez alguien preguntará como Esaú: ¿Qué valor tiene ser llamado primogénito? Permítame explicarle algo. El primogénito, en el Antiguo Testamento, tenía las siguientes bendiciones: 1) Era dedicado, apartado para el Señor (Éxodo 13.2); 2) Tenía doble porción de lo que correspondía a cada uno de uno de sus hermanos menores (Deut. 21.15-17); 3) Tenía la principal bendición paternal (Gén. 27.19); 4) Tenía el derecho de reinar (2 Crón. 21.3).

Ahora veamos que los privilegios y las bendiciones que se dan a los primogénitos del Nuevo Testamento son aun más, en número y en valor, que las bendiciones para los primogénitos en el Antiguo Testamento: 1) El cristiano es dedicado o sellado para el Señor (Efe. 1.13); 2) Tiene doble bendición, una terrenal y otra espiritual (Marcos 10.29,30); 3) Sus nombres están escritos en los cielos (Heb. 12.23); 4) Resucitarán primero (1 Tes. 4.16); 5) Reinarán con Cristo (Apoc. 5.10); 6) Ya han recibido un reino en el cual sirven a Dios (Heb. 12.28).

Aquí se mencionan las razones por las cuales yo creo que en la Biblia se le llama a la iglesia "congregación de los primogénitos". Así que, hermano, cuando usted se vea envuelto en la tentación o la duda, nunca diga como Esaú: "¿Para qué me sirve ser miembro de la iglesia?" Aquellos que desprecian este privilegio que Dios nos ha dado, tal vez cuando se den cuenta del valor que tiene ser miembro de la iglesia de Cristo, ya sea demasiado tarde.

- Polo Trujillo

La Voz Eterna, September 1986

 

 

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(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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