¿DOS INTERCESORES?
  

Estamos abordando uno de los temas más fascinantes de las Sagradas Escrituras y a la vez, más descuidado. Sabemos que referirse en estos tiempos al Espíritu Santo en nuestras congregaciones es temerario, pues por temor o ignorancia, inmediatamente se le tilda a uno de carismático o pentecostal. Sin embargo es necesario hablar mucho y con verdad del Espíritu Santo, precisamente para que nuestros hermanos no sean llevados a esos movimientos por su ignorancia, como lamentablemente ha estado sucediendo. Hoy hablaremos de los dos intercesores.

En Romanos 8.26,27 leemos del Espíritu Santo como intercesor. Intercede por nosotros con gemidos indecibles cuando oramos en el Espíritu (Efesios 6.18; Judas 20). Pero también en el mismo capítulo de Romanos 8 en el versículo 34 leemos que Cristo, a la diestra de Dios, intercede por nosotros. Claramente vemos que tenemos dos intercesores, sin embargo sabemos que cada una de las Tres Personas de la Trinidad tiene actividades propias y diferentes a las de las otras Personas Divinas (1 Timoteo 2.5). ¿Entonces? Aparentemente, aquí encontramos duplicidad de actividades en dos de las tres personas de la Trinidad. Decimos que aparentemente porque la Biblia no se contradice como lo veremos a continuación:

En Juan 14.16 Jesús prometió "otro Consolador". Consolador, abogado, intercesor, son términos usados para traducir la palabra original griega "Paráclito" o "Paracleto" conservando en algunas versiones de la Biblia, sobre todo las católicas, y que se refieren a una misma actividad. Cuando Jesús dice: "otro Consolador" expresa que se trata de "otro de su misma clase" u otro igual a él. Jesús es y será por siempre "Paracleto"; 1 Juan 2.1: "... abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo", pero es necesario que estudiemos y veamos la gran diferencia que hay entre ambos intercesores. La diferencia radica en cuanto al lugar donde cada uno de ellos ejerce su trabajo intercesor. Romanos 8.34 y Hebreos 10.12 dicen que Jesús lo hace desde el cielo, donde está sentado a la diestra del Padre. Jesús intercede fuera del cristiano. En cambio el Espíritu Santo intercede dentro del cristiano, donde mora desde el nacimiento espiritual nuestro (Hechos 2.38; 1 Corintios 3.16; 6.19; Efesios 2.22). "Yo ruego por ellos" dice el Señor en Juan 17.9, es decir su intercesión ante el Padre es continua; sin intervención nuestra, en forma incesante. Constante y perennemente intercede por nosotros. Es obvio que él no nos necesita en su obra intercesora. Contrariamente, el Espíritu Santo nos necesita cuando intercede por nosotros. En su intercesión da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios (Romanos 8.15,16).

Ciertamente, tenemos dos intercesores, pero que cumplen su misión de manera muy diferente. Uno desde el cielo a la diestra del Padre, y el otro desde nuestro corazón dentro de nosotros.

¡Cuán bienaventurados somos! ¡Cuán grande es el amor del Padre que nos ha dado dos intercesores! Ningún reo perdería el juicio ante un tribunal, defendido por dos prominentes abogados. Nosotros, hermanos amados, estamos muy bien defendidos. Dos abogados interceden por nosotros ante el Padre y él los escucha. Dicha mayor no podemos tener.

- Conrado Urrutia

La Voz Eterna, Septiembre-Octubre 2004

"Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles" (Romanos 8.26).

"¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros" (Romanos 8.34).

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(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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