¿POR QUE DECIR "NO" A LAS DROGAS? 
  

LAS DROGAS DE TODO TIPO SON PELIGROSAS.

¡NO SE DEJE ENGAÑAR! NO SE META CON LAS DROGAS.

Parece que la drogadicción ha sentado bases firmes en nuestra sociedad. Los esfuerzos de Salud Pública, que incluyen la Higiene y la Medicina Preventiva, se topan con un serio obstáculo: La sociedad, apoyada en los medios de comunicación masiva. Somos bombardeados constantemente por la televisión, la radio, la prensa, el cine y las revistas. Estos nos incitan a fumar cigarrillos de variadas y atractivas marcas; nos invitan a probar las bebidas alcohólicas nacionales y de importación, para tomarse según la ocasión y con variedad de color y buqué.

Y lo grave del asunto consiste en que "el tabaco" y "el alcohol" son los que preparan el terreno para el consumo y adicción a "drogas más pesadas", principalmente la marihuana y las anfetaminas o "acelerantes", así como inhalantes: resistol, sarolo, thinner, etc. Estas toxicomanías, tan frecuentes en nuestro medio social, producen un daño terrible desde el punto de vista humano y social. Cientos de jóvenes son adictos o toxicómanos a estos productos mencionados. Y lo llamativo es que pertenecen a clases sociales distintas: baja, media y alta.

Si definimos toxicomanía ¿quién dudará de no incluir el tabaco y el alcohol? Escribe un especialista: "El término toxicomanía úsase para denotar tanto la dependencia en hábito como en compulsión... la tríada del uso compulsivo de drogas incluye: 1) Dependencia psicológica y conducta encaminada a la procuración de la droga. 2) Dependencia fisiológica, con síntomas del síndrome de abstinencia (psicosis: es un ejemplo común en el alcohólico inveterado que de repente deja de tomar alcohol) al suspender la droga. Y 3) tolerancia, es decir, la necesidad de aumentar la dosis para obtener los efectos deseados". (Diagnóstico clínico y tratamiento, Dr. Marcus A. Krupp, pág. 690, "El Manual Moderno", 1976).

LA REALIDAD DEL PROBLEMA

Si no queremos "hacemos de la vista gorda", es un hecho que el problema de la drogadicción (o toxicomanía) no reclama como culpables únicamente a las autoridades que dan el visto bueno a los cigarrillos y al alcohol, etiquetándolos con leyendas muy pequeñitas: "Este producto, según el código sanitario, puede ser nocivo para la salud", o "es nocivo para la salud".

Si buscamos culpables encontramos: el vendedor, el consumidor, el traficante, el incitador o corruptor, las autoridades, en fin la sociedad, formada por hombres pecadores sin Cristo.

EDUCAR E INFORMAR: ¿UTIL O PERJUDICIAL?

Bajo este título la revista Enlace, 2/85, tocó el tema de la drogadicción. Y agrega: "La atención se centraba en las sustancias y a menudo se presentaban las consecuencias de un modo que pretendía escandalizar, asustar y por ese camino disuadir". Sin embargo, la información detallada sobre las drogas ha venido fracasando frecuentemente. Esta no basta para impedir que los jóvenes se sigan drogando y ensayando nuevas experiencias. La raíz del complejo problema hay que buscarla en algo por encima de la información educativa.

La información educativa fracasa por muchas razones: Una de las más poderosas es porque toca la superficie de la conciencia del adicto. No llega al subconsciente, a las capas profundas del alma. De allí que no surta los efectos deseados. Además nos enfrentamos a un individuo o a un grupo social (pandillas y clubes) que no quieren regenerarse. No tienen conciencia o no quieren tenerla.

Otras veces la drogadicción ya está arraigada por años y ha hundido al joven en una piltrafa humana irreformable. Nos topamos con los adictos a varias drogas (drogadicción múltiple): alcohol, tabaco, anfetaminas, marihuana, cocaína, etc. Nos enfrentamos a un adicto que vive en un medio familiar deshecho, cuando no con uno que ya es vagabundo.

Nos enfrentamos a rebeldes sociales que sienten náuseas ante la sociedad hipocritona y consumista. Sociedad en parte corrompida y corruptora que promueve drogas suaves como el tabaco y el alcohol. Sociedad monstruo que espera que los jóvenes se adapten a ella, a sus valores trastocados; se sienten "normales" y acatan dócilmente el modelo que le presentan en la pantalla del televisor.

Nos encontramos en un medio social donde abunda la necesidad de ayuda moral, religiosa y espiritual. Ya es tiempo de que abandonemos las paredes frías de nuestros templos, que no enclaustran y nos pierden entre nubes rosas o celestes, olvidándonos así de ayudar a los jóvenes víctimas de la toxicomanía.

Pienso que en este complejo problema del drogadicto: el evangelio de Cristo sería de gran ayuda, o curativa o rehabilitadora. ¿Haremos algo?

- Dr. José G. Sampayo

"Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma" (1 Pedro 2.11)

"Absteneos de toda especie de mal" (1 Tesalonicenses 5.22)

Índice de Estudios
(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

Copyright © 2002 La Voz Eterna