La esquina del hno. Hans

Dederscheck (2013-2014)

 

 (Pensamientos bíblicos, cortos pero profundos)

Títulos alfabeticos:

Bautismo - Renacimiento

Debemos siempre pensar el bien

¿Dios o la evolución

El amor (ágape)

El pecado

El poder de las palabras

La Cena del Señor: la institución central

Lo que produce la desobediencia

Lo que realmente vale

Lo que significan las puertas

Predicando el evangelio

Rut

Sodoma y Gomorra

 

BAUTISMO - RENACIMIENTO

Para mucha gente, el bautismo no es importante o es simplemente una cosa formal. Otros creen que el bautismo infantil es lo correcto. Otros creen que el bautismo de la persona que tiene fe, se ha arrepentido de sus pecados, y que entiende el camino de Dios del evangelio debe bautizarse para el perdón de sus pecados. Este último tipo del bautismo de la persona adulta que entiende el camino de Cristo es correcto.

Muchos otros piensan que el bautismo no tiene ningún sentido y todo lo que el ser humano necesita es fe; fe y nada más. Desde luego sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11.1,6).

El que vive en el pecado no está en Cristo y tiene que nacer de nuevo y también tiene que recibir perdón de pecados (Romanos 6.1-4). El bautismmo es, pues, como una resurrección de los muertos. El hombre es bautizado y vive ahora en una nueva vida. Por el bautismo todo es nuevo (Romanos 6.5-14). 

1 Pedro 3.20-21 se refiere a la salvación de Noé y su familia que es un ejemplo de bautismo para salvación. Es, pues, el bautismo el lavado de nuestros pecados. ¿Por qué? Porque el Señor así lo ordenó. "Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre" (Hechos 22.16). 

Pedro decía: "Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo" (Hechos 2.38).

El ser humano puede tener toda fe y obrar en todo conforme a la enseñanza de Jesús, pero sin bautismo en agua (sumerción), no es salvado. Sin el bautismo correcto (Hechos 2.38), no recibe el don del Espíritu Santo, y no puede ser una criatura de Dios. El bautismo bíblico es para el perdón de pecados, para nacer de nuevo, para recibir el don de Dios, el Espíritu de Dios (Santo), sin el cual no hay nueva vida en Cristo. "...pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos" (Gálatas 3.26-27). Desde luego, el bautismo solo, sin obediencia, no es suficiente. Es, pues, la fe, la palabra de Dios, y el obedecer con nuestro estilo de vivir. 

  Debemos siempre pensar el bien  

Jesús pregunta a los hombres: "¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?" (Mat. 9.4). Es una pregunta justificada. ¿Por qué piensan los seres humanos mal? Una respuesta a tal pregunta sería muy fácil de hacer: "no tienen interés".

También podríamos decir, ¿quién causa el mal pensar? El ambiente humano se ha dejado influir siempre por el mal. Es más fácil hacer el mal que el bien.

"El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras será justificado, y por tus palabras serás condenado" (Mat. 12.35-37). Suena como si Dios espera de nosotros que hagamos lo bueno.

El amor es algo que debemos edificar en nuestra vida. Como permitimos en nosotros el mal, también debemos hacer el bien. Dios ama lo bueno, y las almas humanas también aman que les tratan con amor. "El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor" (Romanos 13.10). "...sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley... amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Romanos 13.8,9). El amor nos hace verdaderamente hijos de Dios. El amor se necesita en la familia, en el trabajo, en la escuela, en la calle; en cualquier lugar donde encontramos a nuestro prójimo.

Cuando se escucha la palabra de Dios y quien trabaja con ella, y la estudia, y la pone por obra, viene el malo (Satán), y destruye todo (Mat. 13.19). Aprenda a amar la palabra de Dios.

"Tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, al judío primeramente y también el griego" (Rom. 2.9). "¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!" (Hebreos 10.26-39). Debemos aprovechar bien el tiempo para hacer el bien (Efesios 5.16).

Jesús decía: "Porque de la abundancia del corazón habla la boca" (Mat. 12.34). "Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados" (2 Tim. 3.13). Piense usted en estas pequeñas verdades del evangelio. Dios le bendiga ricamente.

¿Dios o la evolución?

Tantas personas que hay en el mundo que afirman categóricamente que no hay Dios. Dicen que es imposible que haya una persona que ha creado todo, tierra y cielo. Pero es más fácil creer en un creador responsable de haber hecho todo y de controlar todo, que pensar que todo llegó a ser por un proceso de evolución.

Si alguien afirmaría que un científico contó las estrellas de cierta parte del universo, y que llegó a cierta cantidad, Ud. le creería. El se referiría a un método especial y tal sistema tiene que funcionar. Un método sumamente interesante; un fascinante sistema de pensar y de concebir ideas de tal dimensión. Un Dios que todo sabe y puede, es imposible imaginarse; pero los técnicos se saben aun tales cosas.

¿Fe o imaginación? Algo que llega a la imaginación versus la realidad. La evolución tiene algunos puntos de enseñanza que fascinan. La idea de Dios también fascina. ¿Cómo puede una explosión caótica producirse un proceso tan maravilloso capaz de llevar nuestro mundo a una creación tan gigantesca? El ser humano es lo más fantástico en sus detalles del cuerpo, su memoria, sus habilidades. Cada organismo del cuerpo en un mundo fantástico. ¿Lo produjo una casualidad o un creador perfecto que tiene la capacidad de hacer todo?

Dios creo el cielo y la tierra. En Él es todo el poder en el cielo y en la tierra. Él es todopoderoso y ama a los hombres y les desea dar una vida con Él. Lee Ud. la Biblia y aprenda de la Escritura todo lo que se refiere a Dios y su plan para con los seres humanos.

El amor (ágape)

El amor es algo muy complicado y muchas veces mal entendido. Es un tanto difícil definir el término. El amor es algo que une a seres humanos en un sincero compañerismo. Todo trabaja para el bien. Amor, cariño, ternura, o grosería, vulgaridad y perversidad. El amor es algo que embellece nuestro carácter y nuestro modo de pensar. Un ejemplo masivo: una iglesia cristiana manifiesta su vida real con sus acciones y con sus palabras; en todo debe haber amor sincero.

¡El amor de Dios tiene que vivir en nosotros!

El amor une a familias, el amor perdona de corazón. Jesús decía a Pedro que debemos perdonar siempre para que Dios también perdone nuestros pecados. ¿Nos acordamos de la historia que Cristo nos cuenta de un hombre que baja de Jerusalén a Jericó? Cayó en manos de criminales y se le dejó al hombre medio muerto. Un sacerdote y un levita pasaron por allí y ambos miraban, pero no ayudaban. Un samaritano llegó al lugar y viendo al hombre y tu necesidad, lo cargó a su animal, y lo que tenía, y dijo al hotelero que cuide de él, y que todo lo que él gastará con él, se lo devolverá cuando regresara. ¿Quién mostró amor verdadero?

Creer en Dios y en el Hijo de Dios, Jesús, es amor

Jesús nos muestra el camino a la vida eterna. El que no ama, no vive. El que no ama, no puede amar a Dios. El que no ama a Dios, no puede entender su palabra. El que ama puede aceptar fácilmente a Dios y la Biblia. El amor hace cambiar su vida en el sentido de la enseñanza bíblica. El que ama de verdad, es sincero, de otro modo sería hipocresía.

Amar es consideración hacia otros seres humanos y sus opiniones. El que ama no hace mal a su semejante; respeta las leyes de Dios para vivir según ellas. Respeta las leyes del país, y es considerado con todos. No se jacta del mal y no edifica su vivir en el oportunismo.

El amor se aprende. El amor y el hacer bien vienen de la escuela de Cristo. El hombre será feliz cuando controla sus emociones, refrena su lengua cuando controla su vida, refrena su lengua y no engaña a su prójimo por lucro y codicia.

El aprender de Jesús significa que seamos pacientes, que perdonemos, que vivamos con prudencia y entendimiento. La Biblia dice que Dios conoce nuestra vida y nuestro pensar. A hombre podemos engañar; pero Dios sabe todo. Dios no está lejos de nosotros. Job decía que Dios pasa a su lado, y él no lo sabe. Dios conoce nuestro levantar y reposar. Dios es amor, pero también justicia.

Los buenos y los males van al Hades donde los muertos esperan el juicio de Dios y la vida eterna. Todos serán juzgados según la ley de Dios. Para los seres humanos desobedientes no hay ninguna oportunidad de ser salvos. El que no cree en Cristo, no posee ninguna oportunidad. El que cree y obedece, va a ser salvo.

El pecado 

Por mucho tiempo no sabía lo que significa la palabra "pecado". El estudio bíblico me mostró que el significados muy simple de entender, "transgresión de las leyes de Dios".

La Biblia dice que los seres humanos han sido creados a la imagen y semejanza de Dios. Esto significa que en el principio éramos libres de pecado, como Dios. El ser humano nace sin pecado. El pecado es algo que él aprende en el mundo (Génesis 1.27). Todo era sin pecado.

Dios miró su creación, y el ser humano es su obra maestra. Después hizo Dios a la mujer, y su plan de creación terminó mirando otra vez a su creación, y Dios dijo: "He aquí que era bueno en gran manera" (Génesis 1.31). Todo era sin pecado.

Dios puso a los seres humanos prueba y les dijo que no comiesen del fruto que Dios prohibió al hombre. Satán, el diablo, contradijo esta disposición divina, mintiendo, diciendo a Eva que no era tan peligroso desobedecer al Señor (Génesis 3.4,5). Eva tenía la disposición de pecar, transgredir la ley de Dios (Génesis 3.6).

Cuando Adán y Eva ya tenían sus primeros hijos, Caín y Abel, Dios pedía a los dos que ofrecieran ofrendas a Dios como el Señor lo pedía. Caín no obedecido, pero su hermano Abel sí lo hizo. Dios recibió con placer la ofrenda de Abel, pero rechazó la ofrenda de Caín. Por ello se constituyó en criminal (Génesis 4.6-7). Dios dio a Caín buenos consejos, pero él no escuchó e hizo lo malo (desobediencia a Dios).

Hay que buscar a Dios de todo el corazón, y él se deja encontrar. Jesucristo vino a la tierra como ser humano para salvarnos. El derramó su sangre para renovar nuestra mentalidad y nuestro espíritu. Solamente para los seres humanos ha hecho Dios esto. Dios puede hacer cosas terribles (2 Samuel 12.9-12). Pero Dios es un Dios de amor y de perdón (2 Samuel 22.2-4, 7).

El poder de las palabras 

Las palabras van al corazón. Sean buenas o malas, siempre dan un resultado. Una buena comunicación es como un regalo de Dios. Comunicamos lo que está en nosotros. Hemos de esforzarnos en comunicar lo que edifica a nuestro semejante, y lo que también edifica a nosotros. 

¿Cuántas palabras inútiles han hablado Uds. y no saben las consecuencias de tales actitudes? En vez de mal debemos hablar bien, y edificar a nuestros oyentes

Debemos pensar que nuestras palabras puede herir duramente, pero también hemos de pensar en el hecho de que muchísimas veces provocamos a nuestros semejantes que luego simplemente reaccionan con violencia a nuestras provocaciones. ¿Qué sería la solución? No provocar. No decir cosas malas e inciertas a nuestros prójimos.

Jesús, a nuestro lado, nunca nos pondría en tales situaciones. Cuando Jesús hablaba, daba sentido, destino y responsabilidad. Nuestras palabras deberían producir orden y contentamientos en nuestros oyentes, y nunca dudas. La palabra puede matar lo bueno en el prójimo, pero también puede edificarlo y darle esperanza que existe un mundo mejor.  

 La Cena del Señor: La institución central

La cena del Señor es la institución central de la iglesia de Cristo. Nos recuerda que Cristo ha muerto por los pecados de los hombres, y nos acordamos de que él dio su cuerpo y su sangre, es decir, de su muerte, para salvarnos.

Jesús lleva al centro de la cena del Señor con los siguientes textos:

"Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados" (Mateo 26.26-28). Es, pues, una celebración de una memoria que Jesús ha hecho para los que creen en él.

La celebración de la cena del Señor regresa a la época del judaísmo, la ley de Moisés (Éxodo 12.1-51). En el momento de la celebración de la Pascua, Jesús instituyó la cena del Señor.

La cena del Señor es algo que recuerda al cristiano a lo que Jesús ha hecho por nosotros, de modo que debemos participar en la cena con dignidad y respeto (1 Cor. 11.17-34).

Nada es más necio que participar indignamente en la cena del Señor. Debemos acordarnos de lo que significa y a lo que el Señor Jesús ha hecho para aquellos que creen en él. Tomemos la cena siempre con toda fe y dignidad.

Lo que produce la desobediencia

Desobediencia es pecado. El que interpreta mal la palabra transgrede de Dios, transgrede la ley (la palabra) de Dios. Todo lo que va contra la ley de Dios, esto es pecado, y el que peca no puede agradar a Dios (Zacarías 7.7-14). El pecado produce la muerte, y la muerte es separación de Dios. El pecado destroza las ciudades donde viven los seres humanos. Los hombres deben juzgar según la verdad, y el hombre debe hacer misericordia y piedad (Zacarías 7.9). Los hombres no querían escuchar a la palabra de Dios, y pusieron su corazón como diamante... y Dios desoló la tierra (Zacarías 7.8-14).

Infidelidad, desobediencia, rebelión, hacer escarnio a los profetas y predicadores de Dios, menospreciando la palabra de Dios, burlándose sus de profetas; todo ello deja subir la ira de Dios y los castigó sin remedio. Tenían que ir a Babilonia por 70 años (2 Crónicas 36.11-21). Podemos ser fieles a Dios, haciendo su voluntad con amor y responsabilidad, para alcanzar la vida eterna, o podemos ser negligentes, desobedientes, imponiendo nuestra propia voluntad sobre lo que dispone Dios.

El rey de Asiria vino a Israel y llevó las 10 tribus norteñas cautivas a Asiria... y nunca más volvieron a su tierra. El pecado hizo eso. Los malos caminos apartan a los seres humanos de Dios, y las consecuencias serán terribles (2 Reyes 17.2-6; 17.13-18.

Jesús, el Hijo de Dios, vino para salvarnos y los judíos no lo aceptaron, en su mayoría. El general romano Tito vino en 75 d.C., destruyó el país, el templo y votó casi todo el pueblo de Israel de su país, poniendo fin a la historia de Israel. Pero los que aceptaron a Jesús como su salvador seguían bien y salvos.

Cristo, el Hijo de Dios, nuestro salvador, o la incredulidad y la desobediencia que trae el castigo. Usted tiene la selección.

Lo que realmente vale

Sin el evangelio todo lo demás no tiene sentido. Sin el evangelio no somos cristianos. Sin el evangelio toda riqueza es pobreza y toda sabiduría es ignorancia ante Dios. Fortaleza es como debilidad y toda justicia humana queda bajo la condenación de Dios. Pero por el conocimiento del evangelio llegamos a ser hijos de Dios, y hermanos de Jesús. Llegamos a ser compañeros de los santos, ciudadanos del reino celestial, herederos con Dios, y llegamos a ser hermanos de Cristo, y coherederos con Cristo. Por el evangelio los pobres llegan a ser ricos; los débiles llegan a ser fuertes, los simples llegan a ser sabios, los pecadores llegan a ser justos, los tristes son consolados, los que dudan llegan a ser hombres de convicción, y los esclavos son libertados. Es la fuerza de Dios para salvación de todo aquel que cree.

Por tanto, todo lo que vale es que el hombre busque a Jesús y que se convierta a él plenamente. Sólo Jesús puede satisfacer de pleno al ser humano. Jesús nos ha librado; él fue atado para librarnos. Él fue condenado para librarnos. Fue maldecido para que nosotros seamos bendecidos.

Jesús tenía que sufrir para que nosotros tengamos vida. Aun la muerte que el diablo usa contra nosotros nos quitó Jesús para bendecirnos con vida. La muerte ya no puede destruirnos (1 Cor. 15.55).

Cristo vive ahora en nosotros. Por el poder del Espíritu Santo permanecemos a todo el pueblo de Dios en todo el mundo. Tenemos una patria celestial aunque aun vivimos en el mundo. Mientras tengamos a Jesús, estemos contentos con esa condición de vivir.

Lo que significan las puertas

Cada uno de nosotros entra por muchas puertas, día a día. Cada edificio tiene al menos una puerta. Puertas constituyen una parte esencial de todos los días, que ya ni siguiera nos interesan. Todos sabemos lo que es una puerta, pero muchas veces olvidamos su significado. Ahora bien, vamos a pensar ahora sobre puertas y su significada.

La Biblia habla más de 60 veces de puertas en el Nuevo Testamento. También se habla de portales. Muchas veces, el sentido dado a conocer, se ve claramente al principio. El Espíritu Santo lleva nuestra atención a las características de una puerta mostrándonos principios espirituales.

Puertas como expresión de poder

Puertas no existen por arte de magia. Detrás de cada puerta hay una voluntad. Detrás de cada puerta hay alguien que desea ordenar el que debe entrar y salir. En los castillos de la edad media con sus rejas y caminos de acceso que se podía subir y bajar, se ve claramente. Para el caballero del castillo era importante que tenía la autoridad de control y de decisión quien pudo entrar o salir.

Es la esfera espiritual también hay puertas fuertes. ¿Qué fuertes son? Esto dependía del quién la poseía. Las puertas más fuertes son las que provienen de Dios y de Jesús. En su libro de Apocalipsis, Jesús se presenta como "el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra y cierra y ninguno abre" (Apoc. 3.7). En cuanto a este texto se trata de entrar a la eternidad. En el mismo párrafo promete Jesús a la iglesia de Filadelfia: "He puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar" (Apoc. 3.8).

Potencias malignas quisieran cerrar esa puerta. Sin embargo, Jesús no lo permite. La promesa de darnos una puerta abierta es una gran consolación. La puerta del corazón puede ser sumamente resistente contra lo bueno. Sin embargo, eso no depende de nuestra propia fuerza, sino de la discreción del Señor Jesús. Cristo decía: "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo" (Apoc. 3.20).

No sólo cuenta el que tenga el poder sobre la puerta, sino también qué grande es el poder de aquél, el que quisiera entrar por la puerta.

Para el ser humano, prácticamente insuperables son las puertas del Hades; ser humanos que ya han muerto, no pueden huir de la muerte por energía propia, volviendo a la vida. Pero Jesús ha prometido que "las puertas del Hades" no triunfarían sobre su iglesia (Mateo 16.18). Con otras palabras podemos decir que esas puertas no tienen suficiente fuerza para poner en puertas de perdición a los cristianos en la muerte. Con la resurrección, Jesús ha ganado sobre las puertas del Hades. Sólo Jesús ha podido librarnos del pecado, dándonos vida eterna.

Puertas físicas y terrenales no tenían fuerzas sobre el Resucitado. La piedra ante su puerta de su tumba, no tenía poder de quedarse y encerrarse en su tumba. Poco tiempo de después de su resurrección, apareció a sus apóstoles. Aun las puertas cerradas no han podido encerrarle (Juan 20.26).

Cuando abrió la puerta de mi corazón, Jesús puede entrar. Jesús entonces me promete puertas abiertas a Él y la vida sin fin. Pero una dificultad hay: la puerta a la vida eterna es difícil y angosta.

Una puerta estrecha

"Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan" (Mateo 7.13-14).

Jesús invita a sus seguidores que lo serán a entrar por la puerta angosta. Se convierte claramente a Jesús, y luego uno sigue por el camino angosto y difícil de Jesús. ¿Por qué describe Jesús esa puerta como angosta y difícil? La puerta a la vida es muy muy angosta, pues es preciso dejar nuestro hombre antiguo atrás. Cuando uno se convierte debe abandonar toda su carga de la vida pecaminosa y mundana. Hay que arrepentirse de sus pecados, y es necesario ser bautizado en agua para al perdón de nuestros pecados, viviendo siempre una nueva vida (Hechos 2.38). Muchas gentes no están de acuerdo con un cambio así en su vida. Sólo la puerta angosta puede llevarlos a una nueva vida. Jesús dice: "Esforzaos a entrar por la puerta angosto; porque os digo que muchos procurarán, y no podrán" (Lucas 13.24).

¿No hay otra puerta que nos guía a la vida eterna? No hay; la otra puerta lleva solamente a la condenación. El hombre ha de entrar por la puerta angosta para llegar a la vida eterna. Este cuadro nos muestra claramente como las puerta producen una separación.

Las puertas de transición de adentro y afuera

Una puerta nos dice que hay un adentro y un afuera. Tal reconocimiento es entendido, pero tiene un significado muy amplio. La puerta es el punto donde se encuentran para entrar y salir. Cuando la puerta es cerrada, no hay pase al otro lado. Hasta el juicio, la puerta a Dios está abierta. Todos los que quieren hacer pueden entrar al reino de Dios. Después de esto, la puerta será cerrada y quedara cerrada, para siempre.

"Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois" (Lucas 13.25).

"Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos" (Lucas 13.28).

Si atendemos la función de una puerta, entonces nos acercamos un paso más a la obra de redención de Jesús. El apóstol Juan habla de ovejas que para la noche son reunidos en un patio. Ese patio tiene una puerta que se cuida. Sólo el pastor verdadero puede entrar a éllas, y puede sacarlas. Jesús mismo se llama el pastor. Se llama el buen pastor de las ovejas (Juan 10.1-16). En este contexto se llama Jesús también la puerta de las ovejas.

"...Yo soy la puerta de las ovejas... el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos" (Juan 10.7,9).

Jesús es la puerta; la única puerta a la salvación. El que no entra por él queda afuera, en la perdición. Puertas espirituales sólo entendemos por medio de Jesús. Jesús venció a la puerta del Hades. Esta puerta ya no puede retener a los creyentes en la muerte. Cristo tienela fuerza de dominar la puerta que lleva a la vida eterna. El la tiene abierta ahora y hasta el día del juicio. Entonces la cerrará por siempre. Jesús quisiera que le abrimos la puerta de nuestro corazón, a fin de que él pueda llenar nuestros corazones. Debemos tomarnos tiempo todos los días para meditar sobre las puertas de Jesús y su enseñanza.

Predicando el evangelio

La evangelización es un trabajo de noble contenido, pues comunica al hombre que Dios existe; que Jesucristo es nuestra salvador; que hay vida eterna por el poder de Dios. Los cristianos necesitan la evangelización para crecer en la fe y poder llevar una vida de arrepentimiento.

"Y será predicando este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin" (Mateo 24.13-14). Las palabras de Dios permanecerán para siempre, y nunca pasarán (Mateo 24.35).

Una mujer reconoció a Jesús como el que vino de Dios para enseñarnos las palabras de Dios. Ella honro a Jesús ungiendole con perfume de gran precio. Un gesto de amor y de gran respeto. Jesús decía: "De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio (las buenas nuevas), en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella" (Mateo 26.13). El evangelio enfatiza poderosamente lo grandioso del ser un humano, el amor y la providencia de Dios.

Debemos hacer discípulos a "todas las naciones" (Mateo 28.19-20). Esta es la misión más noble de un cristiano. También debemos enseñarles que guarden todas las palabras del evangelio. Jesucristo es luz para revelación a los gentiles, y gloria de su pueblo Israel (Lucas 2.29-32). Dios ha hecho a Jesús Señor y Cristo (Hechos 2.36).

Siempre ha habido personas que predicaban un evangelio que no correspondía a la verdad. El resultado es terrible, pues existe mucha confusión en el mundo acerca de la verdad de Dios. Pero sólo hay un evangelio y así un mensaje de Dios. Si evangelizamos, también somos responsables de enseñar la verdad de Dios, el evangelio así como es. Los que predican el evangelio de Cristo lo han de hacer con gran vehemencia... demostrando por las Escrituras que Jesús es el Cristo (Hechos 18.28).

En el pueblo de Israel había tiempos en que el pueblo de Dios menospreciaba a los que Dios enviaba para instruir al pueblo. El resultado era terrible. El Señor castigó al pueblo por tal actitud. Debemos considerar y respetar altamente los que llevan la palabra de Dios. "Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él..." (Marcos 8.35-38). 

El Señor Jesús desea que cristianos fieles prediquen su palabra a todo el mundo. Piense Ud. en todo lo que hemos dicho y haga Ud. lo bueno, y predique la palabra de Dios.

RUT

¿Qué es importante en nuestra vida? Analizando la vida de Rut, una persona del Antiguo Testamento, vemos que la Biblia coloca gran énfasis sobre lealtad, una conducta humana que le pronuncia en honestidad, decencia, amor.

Rut vivía en la época de los Jueces, una época de gran confusión pues nadie gobernaba con autoridad y honestidad, hasta que Dios levantó un juez que sí gobernaba con justicia.

Existía una gran hambruna en Judá, y una familia de Judea emigró en Moab, al otro lado del Mar Muerto. El nombre se llamaba Elimelec, y el de su mujer, Noemí; y sus hijos eran Mahlón y Quelión. Estos cuatro llegaron a la tierra de Moab.

Escuche lo que dijo Rut: "No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios" (Rut 1.16). Por favor, abre ahora su Biblia en el libro de Rut, capítulo 1.1-22. Rut era una mujer de grandes principios. Indudablemente fue inspirada por la integridad de Noemí. Pero la Biblia habla de Rut. También es fiel en todo que la Biblia indica y personas en nuestros días pueden imitar tal vida como la de Rut. Lealtad e integridad en lo bueno están disponibles para todos los que desean vivir según tales principios.

"Así volvió Noemí, y Rut la moabita su nuera con ella; volvió de los campos de Moab, y llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada" (Rut 1.22).

Veremos ahora lo que nos dice la palabra de Dios en el Antiguo Testamento sobre esta bella historia de dos mujeres de nombre Noemí y Rut. Vamos a ver en qué manera Dios bendijo a las dos mujeres de fe y como todo ello llega a la genealogía del Mesías, el Señor Jesucristo.

"Tenía Noemí un pariente de su marido, hombre rico de la familia de Elimelec, el cual se llamaba Booz" (Rut 2.1). Y Rut decía a Noemí "dejame ir al campo". Rut era un ser humano honesto y bueno y el Dios de Israel la bendijo y la prosperó en todo. Vale la pena hacer el bien, pues algún día se cosecha las bendiciones del Señor (Rut 2.1-12).

"Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte" (Rut 2.12).

Es el mejor camino que el ser humano puede hacer; volver al Dios vivo para gozar de sus bendiciones y de su salvación.

Booz era sumamente amable con Rut (Rut 2.12-23). Dios bendijo a los dos, y los unió para siempre en una vida matrimonial.

Lea ahora todo el capítulo 3 y 4 y llegue a una conclusion en cuanto a esa enseñanza. Finalmente, Booz se casa con Rut. De esta unión, Booz y Rut, llegamos hasta Jesús, el salvador de todos los hombres que creen en él.

Dios le bendiga ricamente y lleve su camino a Jesucristo, y a la vida eterna. 

SODOMA Y GOMORRA

Mucha gente niega resueltamente que los países mencionados en la Biblia - Antiguo y Nuevo Testamento - y esto es un error muy grave - sean verdad. Abram vivía con su pariente Lot, pero vivían separados (Génesis 18.1-33).

Sodoma y Gomorra era una región hermosa, pero sus habitantes eran corruptos en todo sentido; por esta razón decretó Dios su destrucción (Gén. 19.1-38). Lot se salvó por la providencia de Dios. Su mujer desobedeció a Dios, y el Señor la convirtió en columna de sal. Toda esa región y las ciudades en ella fueron destruidos con azufre y fuego (Gén. 19.24). Los habitantes de Sodoma y Gomorra rechazaron a Dios y Dios rechazó a ellos. "Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos; y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra" (Gén. 19.24-25).

El pecado es siempre el enemigo del hombre. Tarde o temprano el pecador paga por su maldad. Pecado significa la desobediencia a lo que dice Dios. El que ama el Señor también le obedece a Él conforme a la palabra de Dios, el Nuevo Testamento.

El ser humano que rechaza a Dios tendrá un castigo muy grande. Pero el que le obedece y hace su voluntad, tendrá mucho bien. Dios dará al vencedor el perdón de sus pecados y vida eterna con Dios (Mateo 10.15). Los rebeldes terminan mal (Mateo 11.23-24). "Y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente, y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados" (2 Pedro 2.6-9). Fijese bien en lo que decía el profeta Ezequiel (16.46-50).

Sodoma y Gomorra estaban al lado este del Mar Muerto, también llamar el Mar Salado. Es una realidad histórica. Pero Dios destruyó todo lo pecaminoso (Gén. 19.23-26 y 27-29. Los Moabitas y los Amonitas vivían en esa región (Gén. 19.36-38). Lot se salvó en una pequeña ciudad llamada Zoar (Gén. 19.23). Jesús y sus apóstoles se refieren a esta realidad del Antiguo Testamento. Ver Mateo 11.23 y 10.15; Lucas 10.12 y 17.29; Romanos 9.29; 2 Pedro 2.6.

Estos ejemplos de Sodoma y Gomorra nos muestran la intervención de Dios en la vida humana. Es una cosa muy hermosa tener el Señor a nuestro lado, andando con Él en sus leyes y mandamientos. Busca tú al Señor y tendrá una vida muy bella, andando con amor por sus leyes. Que Dios te bendiga ricamente.

- Hans J. Dederscheck (2014)

Viena, Austria

 

Índice de Estudios
(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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