¿HAS DEJADO TU PRIMER AMOR?
 (Apoc. 2.4)

¿Recuerda usted su gozo en Cristo cuando encontró su primer amor en las aguas de bautismo para el perdón de sus pecados (Hechos 22.16), y como el eunuco en Hechos 8.39, "siguió gozoso su camino"?

Pero después, a veces los cristianos son tentados por "el afán de este siglo" (Mateo 13.22) y han dejado este primer amor. ¿Qué pueden hacer estos cristianos? Dice en Apocalipsis 2.5, "Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras".

Muchas veces los cristianos que cayeron en pecado han sentido vergüenza y han abandonado sus puestos de servicio por esta vergüenza. Este sentido de vergüenza y culpa es muy poderoso, pero engañoso medio usado por el diablo para desviar los esfuerzos de los servicios de Dios. Es correcto el sentir culpa y vergüenza cuando pecamos, desprestigiando a Cristo y a su iglesia, pero no es cosa apropiada el permitir que estos sentimientos obstruyan nuestro servicio cristiano una vez que estemos sinceramente arrepentidos.

Todos los hombres somos pecadores (Romanos 3.9-26). Algunos podrán ocultar sus pecados de la vista del público, pero todos somos pecadores. Dios perdona y olvida completamente todos los pecados cuando nos arrepentimos sinceramente (1 Juan 1.6-10; Hebreos 8.12). Por lo tanto, debemos regocijarnos en el perdón divino, aceptar su misericordia y servirle con gratitud.

David pecó gravemente al cometer adulterio, recurriendo a la embriaguez y planeando la muerte de Urías (2 Samuel 11.2-12.15). Angustiado por sus pecados, se arrepintió sinceramente (Salmos 51.1-17). Dios le perdonó y David aceptó este perdón. No renunció a su reino, no dejó de escribir salmos, no adoptó una actitud retrógrada ni disminuyó su servicio a Dios. Al contrario, se acrecentó su servicio y dio culminación a su vida con los preparativos para la edificación del templo (1 Crónicas 22).

Pedro pecó, negando a Cristo, pero se arrepintió y aceptó el perdón. De ahí en adelante pasó a ser uno de los predicadores más activos en la historia de la iglesia. Posteriormente pecó de nuevo al menospreciar a los gentiles en Antioquía (Gálatas 2.11-21). Sin embargo, no renunció a ser apóstol ni dejó de predicar. Siguió predicando, sirviendo y escribiendo. Obtuvo misericordia, aceptó el perdón y sirvió al Señor con todo su poder.

La gracia y el poder de Dios no se extienden para animarnos a pecar (Romanos 5.20-6.2). 1 Juan 2.1 nos dice,"Estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo". Por lo tanto, aceptemos el perdón de Dios, y no nos retengamos en su servicio.

Cuando usted ha confesado sus pecados, confíe en la promesa de Dios de perdonar y olvidar. No continúe usted mencionando pecados que ya ha confesado, pues Dios ha olvidado ya. Tenga usted la flexibilidad para reanudar la empresa de ser una nueva criatura.

Todos estamos a un mismo nivel como pecadores perdonados. Con la cabeza en alto, glorifiquemos a Dios con un servicio lleno de gratitud.

 

- F. Furman Kearley

La Voz Eterna, 1974

(adaptado)

"Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído y arrepiéntete" (Apocalipsis 2.4,5)

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Índice de Estudios
(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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