Mujeres de

la Biblia

 

 

La primera mujer interesante de la Biblia se llama Eva. Dios vio que Adán necesitaba ayuda idónea para él. Eva era esa ayuda. "Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre" (Gén. 2.21-22). Sea lo que fuera el significado de ese texto del Antiguo Testamento, Adán exclamó, diciendo: "Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne" (Gén. 2.23), expresando así la unidad de ambos, el hombre y su mujer en el matrimonio (Gén. 1.27; 2.18,21-25).

El divorcio es una broma de mal gusto y no cabe en el esquema de ética del Señor Jesucristo. Cuando las iglesias de Cristo comienzan a tolerar el divorcio, entonces es tiempo de arrepentirse, o de cerrar la "institución", pues ya no sería el cuerpo de Cristo, el cual es santo.

Tanto Eva como Adán recibieron de Dios claras instrucciones. "Pero del fruto del árbol que está en medio del huerto ... No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis" (Gén. 3.3). La inocencia y pureza de Eva no eran suficientes para distanciarla del mal, pues ella pensaba que el mal era atractivo y gozoso (Gén. 3.1-6). Y así vemos que Eva, con todo su dulzura femenina, también empujó a su marido a caer en el pecado.

Pablo, por inspiración del Espíritu Santo, escribió: "La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión" (1 Tim. 2.11-15). He aquí en principio de Dios; y la iglesia hace bien en atenerse a él.

Sara era una mujer piadosa. Ella amó a Dios, y mostró su amor por la obediencia. También era fiel a su marido Abraham. Siempre vemos los dos juntos, aún en momentos difíciles, pues Dios los cuidó. El apóstol Pedro habla acerca de Sara y dice: "Así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor" (1 Pedro 3.5-6). ¡Qué ejemplo tan hermoso para las mujeres en la iglesia del Dios viviente!

Débora era una mujer fuerte. Débora era fuerte por su fe sincera en el Dios todopoderoso. Ella era una profetisa y juez en Israel; y los hijos de Israel subían a ella a juicio. Su corazón estaba al lado de Dios aún en tiempos conflictivos y adversos, con acción. Esa mujer no malgastó su tiempo con "dichos religiosos"; antes corrió el riesgo que significa conflicto y desafío, mostrando así que el ser humano sí puede confiar en Dios siempre. Dios le dio a ella la gloria y la honra por su intervención valerosa. "Entonces Débora dijo a Barac: Levántate, porque este es el día en que Jehová ha entregado a Sísara en tus manos. ¿No ha salido Jehová delante de ti? Y Barac descendió del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos de él" (Jueces 4.14-23). Por Jael, la mujer de Heber, llegó la paz; pero Débora se llevó la gloria (Jueces 4.14-23), pues tomó las cartas en el asunto.

Sin duda alguna, Rut es el modelo de fidelidad a Dios y a los hombres. Era una mujer humilde y se guiaba por el amor y la verdad (Rut 1.16-18). Rut tenía unos oídos dispuestos a oír buenos consejos (capítulo 3). Y Dios bendijo su vida.

Ana, por un tiempo era una mujer de espíritu triste (1 Samuel 1.6-15). Sin embargo, no se conformó con su situación, y Dios le ayudó y le bendijo (1 Samuel 1.19-20).

¿No es así que podríamos hacer mucho más en cuanto a nuestra vida si pusiéramos más confianza y esperanza en Dios? De todas maneras, Ana pudo decir, "Mi corazón se regocija en Jehová" (1 Samuel 2.1).

Abigail era una mujer "de buen entendimiento". Su marido era "duro y de malas obras". Abigail era suficientemente sabía para intervenir a favor de su esposo, mostrando en su actitud humildad, sabiduría y una actitud correcta en el momento apropiado (1 Samuel 25.23-28). David bendijo el aviso de la mujer para evitar el mal (25.33). Aún en tiempos muy dificultosos, la mujer sabía puede realizar buenas obras de verdaderos frutos positivos.

Ester era otra mujer de gran valor. También la vida de ella, se observa claramente el intervenir de Dios a través de su providencia. En la presente narrativa de la Biblia se presenta a Ester como una mujer piadosa, creyente, de mucho coraje y de heroísmo. De hecho, las mujeres de Dios pueden ser de enorme influencia para el bien, dándonos un ejemplo digno de imitación.

En todos estos estudios de la palabra de Dios hay un punto muy interesante: no hay ni siguiera un solo ejemplo en el cual se atribuya ciertas cualidades a mujeres sin que las tengan. Antes, todos los ejemplos se fundamentan en una vida realista. Sólo tal actitud vale en los ojos de Dios.

El Señor Dios piensa que las mujeres pueden servirle en gran manera, siendo una gran bendición en las vidas de muchos. "Mas la que en verdad es viuda y ha quedado sola, espera en Dios, y es diligente en súplicas y oraciones noche y día" (1 Tim. 5.5). Un ejemplo bueno y permanente puede influir en la vida para el bien. "...la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice" (2 Tim. 1.5).

Cada hombre cristiano debería tener a su lado una mujer así. Las mujeres cristianas deben insistir en la pureza y aplicación del evangelio de Cristo. Tabita "abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía" (Hechos 9.36). Lidia abrió su casa con franca hospitalidad (Hechos 16.14-15). Priscila ayudó a su marido en la misión de predicar el evangelio (Hechos 1.4; Romanos 16.3-4). Ambos trabajan con Pablo. ¡Que fortaleza para un hombre que sirve a Dios tener una mujer así a su lado! María se sentó a los pies de Jesús y escuchó su enseñanza (Lucas 10.38-42). La reina del Sur (Sabá) "vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón" (Lucas 11.31; 1 Reyes 10.1-13). Muchas mujeres seguían a Jesús para servirle con sus bienes, contribuyendo efectivamente a la promulgación del evangelio de salvación (Lucas 8.1-3; Marcos 15.40-41).

Jesucristo desea que las mujeres se sometan a sus maridos como conviene en el Señor (Colosenses 3.18-22). El buen ejemplo de una mujer es una influencia poderosa (1 Pedro 3.1). La conducta casta de la mujer agrada a Dios (versículo 2). "Vuestro atavío no sea el externo ..., sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios" (1 Pedro 3.3,4).

Una mujer cristiana fuerte no sólo influye en el marido y a sus hijos, sino también sobre otros miembros de su familia y aquellas personas que la conocen. Ella constituye una herramienta poderosa en la obra misionera de Dios, y puede sostener la evangelización en todo el mundo. Una dama cristiana, fiel a Cristo, no ha de tolerar inmoralidad o actitudes deshonestas de su esposo, sino que debe deunciarlas. Una mujer fiel a los principios de Cristo, edifica su casa; la necia la destruye. ¡Que potencial tan maravilloso que está a disposición del Señor en todas las iglesias locales en todo el mundo! Más aun, Dios esperaba todo ello de una mujer fiel al evangelio.

- Hans J. Dederscheck

La Voz Eterna, Noviembre-Diciembre 1993

 

Índice de Estudios
(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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