EL ÓSCULO SANTO

   

La Biblia enseña que debemos amar a nuestros hermanos y expresarlo. Pero ¿exige la Biblia que cada cristiano bese a los otros en cada lugar y vez que se reúnan? ¿Debe entenderse la enseñanza del Nuevo Testamento respecto al beso como un mandamiento o una ordenanza de la iglesia exigiendo a los miembros besarse entre sí cada vez que se reúnan? o ¿fueron las instrucciones expresadas por Pablo y Pedro solamente para regular y purificar una costumbre humana? (Romanos 16.16; 1 Pedro 5.14, etc.)

Sin lugar a dudas la enseñanza apostólica sobre el beso fue para regular una costumbre social que había sido practicada por siglos, y no instituir una enseñanza de la iglesia. El beso había sido una costumbre entre ambos judíos y patriarcas como una muestra de amistad, amor y paz. Era una expresión de íntima amistad y respeto como lo es estrechar las manos en este país. Los primeros cristianos lo usaron en las asambleas públicas y en otras reuniones. El Comentario de Clark dice que el beso finalmente fue abandonado, "no porque se haya abusado de él, sino porque la iglesia llegó a ser muy numerosa" (Volumen VI, pág. 164). De acuerdo al Libro Mundial, los japoneses y los chinos rara vez usan esta costumbre, pero todavía se practica en aquellos países donde vivieron los judíos y los patriarcas. La forma común de salutación en los países occidentales no es el beso. El beso irrestringido entre los hombres y las mujeres, como una forma de saludo, nunca ha sido común, excepto entre familiares cercanos. Si Jesucristo ordenó o practicó el beso, la Biblia no lo menciona. Pero su reprensión a Simón en Lucas 7.45; y el odioso beso traicionero de Judas pueden ser considerados una evidencia de la costumbre. En esos casos, sin embargo, el beso contemplado era entre hombres.

Leslie G. Thomas dice que el "beso de amor" practicado por los antiguos era "hombres saludando a los hombres y mujeres saludando a mujeres" (Comentario de Lecciones Anuales del Maestro, 1967, pág. 65). Consulte su concordancia bíblica para más ejemplos.

Guy N. Woods dice en su comentario de 1 Pedro 5.14, que "de acuerdo a los historiadores de la iglesia primitiva, los abusos a los cuales la práctica conduciría ordinariamente fueron evitados al separar los géneros cuando la iglesia se reunía para la adoración, un arreglo heredado de la sinagoga" (Comentario sobre las Epístolas del Nuevo Testamento, Volumen VII, pág. 136). Macknight cita esos historiadores en su comentario sobre Romanos 16.16 (Epístolas Apostólicas, pág. 136). El Comentario de Burton Coffman sobre Romanos confirma esto. McGarvey Pendleton dice que el beso "muy pronto llegó a ser una práctica entre los judíos, de donde pasó a la iglesia apostólica... Aún se conserva en la Iglesia Griega, en donde los hombres saludan a los hombres, y las mujeres a las mujeres" (Comentario sobre Romanos, pág. 548). Los padres apostólicos afirmaron que los apóstoles fueron la autoridad que separó los géneros en las asambleas de la iglesia primitiva (Vol. VII, pág. 541, 421, 422 y 486.)

El beso como una forma de saludo no se originó con Cristo y no es peculiar al cristianismo. La Biblia no especifica tiempo, frecuencia o circunstancias bajo el cual debe ser hecho. El mandato bíblico es, cuando se practique, que sea santo. Hechos 20.36 es un buen ejemplo de un tiempo apropiado, cuando amigos íntimos se despiden y no se volverán a mirar en la tierra. El beso innecesario y promiscuo entre los hombres y las mujeres no se menciona en la enseñanza del Nuevo Testamento (1 Corintios 7.1). Puede que no sea santo o discreto, y puede ser muy peligroso.

No hay mandamiento para que un cristiano salude a otro meramente con un beso. Ni Pedro ni Pablo dijeron, "besaos el uno al otro"; o "saludad a unos pocos, y a todas las hermanas con un beso", etc. Cuando se mencionaba esta costumbre, el énfasis era siempre sobre la clase de beso. El Señor no prohibe el beso ni lo hace una ordenanza en la iglesia. Su palabra lo protege al exigir que cuando se practique, sea santo en motivo y modo, libre de inseguridad y sensualidad. La esencia y espíritu de la enseñanza del Nuevo Testamento continúa en nuestra sociedad al saludarse unos a otros con un cálido saludo verbal o un amigable apretón de manos, los modos más comunes de saludo en nuestra tierra (Gálatas 2.9).

- Charles E. Crouch

La Voz Eterna, Julio-Agosto 2001

(Vía revista Gospel Advocate)

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(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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