PROVERBIOS 22.6 y

EL HIJO INFIEL

 

"Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él" (Proverbios 22.6). El debate sobre la culpa que los padres cristianos deben o no sentir cuando sus hijos son infieles es uno que ha prevalecido por décadas. Este es un tema que toca la parte más sensitiva en el corazón de cada padre temeroso de Dios. En algunos, esto causa enojo y en otros hace que calladamente se rindan en una derrota miserable.

Parece ser que con frecuencia somos elevados a una de las dos posturas. Ya sea que nos encontremos en la posición de sentir que le hemos hecho injusticia a Proverbios 22.6, o sentimos que hemos llegado a ser insensibles al dolor de algunos excelentes padres cristianos cuyos hijos son infieles. Es triste pero cierto que con frecuencia, cuando se discute el pasaje en las clases bíblicas, estos dos extremos se hacen presentes.

Lo que se debe hacer para aplicar correctamente la enseñanza de Proverbios 22.6 es estudiar el pasaje en el contexto del libro de Proverbios y luego en el contexto de la doctrina bíblica sobre el tema de la responsabilidad espiritual.

Primero, al mirar el libro de Proverbios, inmediatamente observamos que es un libro único entre los otros libros de la Biblia. Por lo tanto, uno debe estar alertado de la posibilidad que podría ser interpretado diferente. Esto no debe de preocupar a nadie, porque es bien aceptado el hecho que Dios usó varios estilos al registrar sus verdades eternas: Él comunicó su palabra a los profetas "de muchas maneras" (Hebreos 1.1). Por ejemplo, es muy obvio que el Apocalipsis de Juan está escrito en un estilo totalmente diferente que, digamos, el libro de Hechos. Sin embargo, permítanme que me adelante en añadir, ambos son inspirados. La mayor parte de los Proverbios es una serie de "máximas", es decir, afirmaciones breves y concisas que son ciertas, pero ciertas algunas veces solamente en un aspecto no específico. Considere Proverbios 3.1,2 como un ejemplo: "Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días, y años de vida y paz te aumentarán". ¿Qué dice este proverbio? ¿Dice que el cristianismo garantiza que cada persona será longeva? Generalmente hablando, sí, el cristiano promete longevidad. Sin embargo, la promesa "largura de días y años de vida", no será cierto para cada cristiano en lo individual.

La Biblia al igual que la historia registra muchos que pudieron haber vivido considerablemente más si ellos nunca hubieran llegado a ser temerosos de Dios. Por ejemplo, Jacobo, el hermano de Juan, pudo haber vivido muchos años más del tiempo cuando fue muerto por Herodes (Hechos 12.2) si hubiera permanecido siendo un incrédulo. Hoy en día no hay ninguna garantía que en cristiano fiel no vaya a ser muerto en una edad joven. Estos cosas suceden. Sin embargo, si uno examina colectivamente las vidas de la gente temerosa de Dios entonces uno encontrará que en general estos viven más que los mundanos. (Estudios hechos por las compañías de seguros afirman que esto es cierto).

Por lo tanto, el proverbio que promete longevidad es generalmente cierto solamente en una manera no específica. Ahora, cuando este entendimiento de la naturaleza de los proverbios se aplica a Proverbios 22.6 luego, uno puede mirar fácilmente que una verdad muy importante sobre la crianza de los hijos no debe ser comprometida por amor a los sentimientos de algunos padres cristianos finos que son las excepciones a la promesa. El "no apartarse" del entrenamiento en el temor de Dios no es una garantía incondicional de fidelidad o que regresarán a la fe en los años posteriores, pero es una promesa que generalmente es cierta. En otras palabras, si uno examina colectivamente las vidas de los padres que entrenan sus hijos "en su camino", luego uno encontrará que en general los hijos han permanecido fieles. Este es el único modo que tiene sentido de entender Proverbios 22.6.

Segundo, debe notarse que para ser compatible con la enseñanza bíblica sobre el tema de la responsabilidad espiritual, uno no puede hacer incondicional la promesa de hijos fieles. La enseñanza es que cada persona, incluyendo aquel que ha sido criado correctamente, es una persona moralmente libre apta para ser salva y luego extraviarse.

El mejor tratado de la responsabilidad individual se encuentra en Ezequiel 18. Aquí se nos presenta a un hombre que es "justo y practica la justicia". Su vida es descrita en términos de uno que es sin reproche. No practica la idolatría. No es inmoral. No roba, sino que tiene sumo cuidado de los demás. Dios dice de este hombre "en mis ordenanzas caminare, y guardare mis decretos para hacer rectamente..." (Ezequiel 8.5-9). Por medio de Ezequiel, Dios le recuerda a su pueblo que sus pecados no son la falta directa de sus padres o alguien más. El les recuerda que el pecado es el resultado de cada decisión individual para pecar. "El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él" (Ezequiel 18.20).

El Nuevo Testamento afirma el tema de la responsabilidad individual como la enseñó Ezequiel. Pablo escribió, "Porque es necesario que todos nosotros compadezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo" (2 Corintios 5.10). Cada persona puede escoger caminar con Dios o no. No importa que tan bien yo críe a mis hijos, no importa que tan frecuente los lleve a la iglesia, les enseñe la Biblia, y la practique delante de ellos, la decisión de ser salvos será de ellos y cada día ellos habrán de decidir ser fieles.

Al hacer lo que es correcto como padre, mis hijos serán dirigidos hacia el Señor, pero cuando la decisión llega de caminar con él, ellos tendrán que tomar solos esa decisión.

Aun cuando yo he escrito esto para fortalecer a los buenos padres cristianos que son las excepciones a la promesa de Proverbios 22.6, todavía yo debo tener cuidado de no dar la impresión de creer que cada padre en la iglesia está haciendo lo mejor que él o ella puede en criar a sus hijos. El hecho que puede haber excepciones a Proverbios 22.6 no justifica el gran número de estos hijos que pueden abandonar la iglesia.

- Floyd Kaiser

La Voz Eterna, Enero-Febrero 2002

(Vía Gospel Advocate, 7 de noviembre 1985) 

 

 

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(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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