TOMANDO EL NOMBRE DE DIOS EN VANO
  

El tercer mandamiento nos dice que pensemos de Dios en la manera correcta. Este mandamiento fue dado para proteger el nombre de Dios. Nuestro texto de Exodo 20.7 dice: "No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano".

El tercer mandamiento prohibe el uso del nombre de Dios en vano. La palabra "vano" significa "irreal, vacío, ligero, petulante, profano, o aquello que carece de verdad". En esta lección miraremos algunas maneras como los hombres toman el nombre de Dios en vano.

Primero, hay "irreverencia". Lo profano es irreverente. Es pecado sin tentación. Lo profano es cuando la lengua se ha encolerizado. El hombre profano es un "maldiciente". Lo profano es cuando la mente no tiene control. ¿Qué cosa buena hace lo profano? Cuando se desinfla una llanta, decir una mala palabra no le pone aire. Cuando se lastima el dedo del pie, con maldecir no se le quita el dolor.

No hay absolutamente nada sobre lo profano que lo haga deseable o atractivo. ¿Alguna vez ha pensado usted lo que lo profano dice? Dice que el hombre profano es ignorante. Hay cientos de miles de palabras en el idioma español. Sin embargo, el hombre profano no puede hablar media docena de palabras sin maldecir.

Lo profano habla fuerte y claro sobre el corazón humano. Jesucristo dijo en Mateo 12.34: "¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca". Pablo en Efesios 4.29 escribió: "Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes".

Segundo, el hombre puede desobedecer este mandamiento por medio de la hipocresía. Alguien ha observado que lo profano en la iglesia es mucho peor que lo profano en la calle. Cristo dijo: "¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?" (Lucas 6.46). En Romanos 2.24 Pablo dijo a los judíos cristianos en Roma que su conducta hipócrita había hecho que el nombre de Dios fuese blasfemado.

Esta hipocresía se manifiesta en la adoración y ensucia el nombre de Dios. Nos reunimos juntos en el nombre de Dios (Mateo 18.20). Colosenses 3.17 dice: "Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él". En nuestra oración alabamos el nombre de Dios en el canto. En la oración invocamos el nombre de Dios. Con frecuencia predicamos sobre su nombre. Honramos su nombre al dar y al participar de la Cena del Señor. Pablo predijo que había algunos que profesarían conocer a Dios, pero sus obras lo negarían (Tito 1.16). Esto sucede durante cada servicio de adoración. Cuando esto sucede, el nombre de Dios es profanado.

Tercero, profanamos el nombre de Dios cuando lo usamos en una manera frívola. El nombre de Dios con frecuencia se usa en las bromas y en cuentos. Esta clase de uso le roba al nombre de Dios lo sacro y reverente que se merece. En Efesios 5.4 Pablo escribió: "ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias". En Mateo 12.36-37 Cristo dijo: "Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado".

Cuarto, los hombres con frecuencia profanan el nombre de Dios con juramentos y votos vanos. Cristo condenó a los judíos por esta práctica (Mateo 5.34). Cristo no prohibió juramentos judiciales. Los judíos estaban pronunciando juramentos con su boca y anulándolos con su corazón.

Finalmente, consideremos las consecuencias de profanar el nombre de Dios. Nuestro texto dice que Dios no considerará a los hombres "sin culpa". La palabra "sin culpa" significa "limpio". Dios no considerará limpio al hombre profano. Apocalipsis 21.27 dice: "No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero". Por lo tanto, lo profano no entrará en el cielo.

Mis amigos, el nombre de Dios es el último refugio de hombre. Con frecuencia el hombre está con su corazón roto y sus sueños hechos pedazos. Con frecuencia el hombre se encuentra en necesidad y sin fuerza. Cuando la vida del hombre está decayendo, con frecuencia clama el Nombre que es sobre todo nombre. Este es el único nombre que puede salvar, perdonar al errado, consolar y dar esperanza en el otro mundo. Qué trágico debe ser para el hombre profano, cuando finalmente llama, si es que lo hace, el nombre de Dios que tanto ha abusado.

¿Por qué usted no decide usar el nombre de Dios correctamente? Si usted no es un cristiano, invoque el nombre del Señor. Pedro dijo: "Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo" (Hechos 2.21). Aprendemos cómo invocar el nombre del Señor. Pedro dijo: "Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare" (Hechos 2.38,39).

En Romanos 10.13 Pablo escribió: "Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo". ¿Cómo invoca uno el nombre del Señor? Dios envió a Ananías a Saulo de Tarso. Ananías dijo: "¿Por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre" (Hechos 22.16).

Cuando usted invoca el nombre del Señor, viene a ser uno con Cristo (Romanos 7.4). Entonces usted usará el nombre de Cristo en el nombre cristiano. ¡Nunca profane este digno nombre por el cual usted es llamado!

- John Stacy

La Voz Eterna, Enero-Febrero 2001

(Vía revista Firm Foundation)  

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(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

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