LA VOZ ETERNA

1963 - 2014 (52 años sirviendo al Señor )

"Os saludan todas las iglesias de Cristo" (Romanos 16.16)
  

 

MOVIMIENTO DE RESTAURACIÓN

 

La restauración antes de Campbell  

La tarea sagrada de restaurar el sencillo y primitivo cristianismo es un proceso delicado, fácilmente corruptible por causa de personalidades, dogmas y modos de ser. El Movimiento de Restauración no es una placa de bronce puesta sobre una puerta de madera fina. Es más bien el Espíritu de Dios que opera a través de la simiente de la fe en los corazones sinceros que reconocen el señorío del Mesías resucitado. "Nosotros" no tenemos ningún derecho reservado sobre el principio de restauración; tampoco podemos monopolizarlo.

Las generaciones que anhelaron ser "cristianos solamente" precedieron a nuestros padres y pusieron el fundamento de lo que hemos heredado. En maneras diferentes ellos buscaron la restauración como nosotros la buscamos - por volver hacia lo que siempre ha estado en la mente de Dios. Ellos buscaron la dirección de la palabra de Dios. Buscaron el cristianismo no denominacional ya que rechazaban las divisiones, los credos, y los nombres. Andaban tras un movimiento doctrinal - no un movimiento místico.

Así como se ha buscado la pureza doctrinal, los verdaderos restauracionistas han buscado la pureza de la unidad según la Biblia - y no meramente una unión. Todos aquellos de cualquier época, que posean el espíritu de la restauración, son testigos de que la naturaleza universal y el carácter de este movimiento es la unidad - el genio del Nuevo Testamento que une a la gente ¡Une a la gente para con Dios y para con los semejantes! Sin embargo es en este punto en que la mayoría de la cristiandad está fallando; y así sucede también en los estrechos confines del mismo Movimiento de Restauración.

Desde 1965 han surgido más de 1,300 nuevos movimientos religiosos que se han identificado en los Estados Unidos. Por otro lado el Movimiento de Restauración sigue manteniendo sus cuatro famosas "divisiones". La ironía que se ve aquí es que la mayoría no se percata de esta triste situación aunque continuamos criticando las divisiones del denominacionalismo.

Hay quienes han anhelado siempre tener una iglesia que sea de la Biblia - hay quienes siguen anhelando esa realidad hoy. Vamos a considerar a algunos de aquellos que nos precedieron a "nosotros" en la búsqueda de una fe primitiva.

En el siglo XIII, en Francia, uno se encuentra a Pedro Waldo, quien predicaba lo que es quizá la base de lo que creemos hoy. Waldo creía que si una cosa no es originada en las Escrituras, debe ser rechazada. La fe viene por medio de las Escrituras (Romanos 10.17). Por las Escrituras es que la iglesia es dirigida (Hechos 20.28). Y es por las Escrituras que la fe en las cosas que han de venir se hace más viva en el corazón del creyente (Apocalipsis 1.7ss). Más tarde, como 400 años, Martín Lutero hizo famoso este concepto cuando él acuñó la frase sola scriptura, es decir ¡las Escrituras solamente!

En el siglo XIV, Italia se encontró con un hombre llamado Marcelo - un pensador católico romano independiente. Este hombre de alma valiente predicaba que la Biblia era la única autoridad de la iglesia. Declaró además que Pedro jamás estuvo en Roma. Si usted predica, ¿tendría Ud. el mismo valor que este varón tuvo?

William de Ockam y John Wycliff protestaron ambos contra la apostasía de Roma. Abogaban por que cada hombre tuviera el derecho de leer la Biblia. Wycliff tradujo por primera vez la Biblia al inglés usando el texto de Jerónimo, diciendo que su deseo era que "cada labriego la pudiera leer en su propio idioma".

En el siglo XV aparece en Italia un atrevido predicador que se llamaba Savanarola. La influencia de este hombre justo fue mayor que la que él pudo anticipar, porque el 17 de mayo de 1492 fue ahorcado. ¿Cuál era su crimen? Era "culpable" de predicar la naturaleza y la identidad de la iglesia primitiva, y también la pureza de la vida y la doctrina.

Amable lector, cuando consideramos personajes como él, me doy cuenta de lo poco que hemos hecho por la Restauración.

Ahora quiero presentarles a John Huss, un bohemio discípulo de John Wycliff. Huss creía y predicaba que Jesús es la Cabeza de la iglesia, y no el papa de Roma. Creía que la palabra de Dios era la única autoridad en asuntos de doctrina. Sin embargo el Concilio de Constanza lo procesó y lo quemó vivo en la hoguera. Su mujer, cuyo único crimen era ser la "esposa" de Huss fue solamente ahogada como un acto de "consistencia humana". No hay que maravillarse de la gente que no quiere tener nada que ver con lo que ellos llamarían "la religión organizada" - ¿pero no ve usted que hay un modelo así de semejante desde la antigüedad?

Estos grandes hombres erraban en puntos diferentes, sin embargo todos ellos podían ver con toda claridad cada hilo tejido del tapete de la restauración. ¡Todos lo vieron y por eso mantuvieron su posición! Los admiro a ellos mucho más que a nuestros "activistas" de hoy.

En el mismo siglo encontramos a John Wessel, quien puede ser el primero de la generación de los verdaderos reformadores que surgieron en el siglo XVI. Personajes como Wessel, Lutero, Melanchton, Ferrel, Swinglio, Calvino y Knox, eran hombres a quienes había llegado su hora. Es cierto que sus esfuerzos condujeron al presente sectarismo denominacional; sin embargo de esa era reformista surgieron ciertos principios que hoy apreciamos mucho. Tenemos como ejemplos las siguientes:

Inspiración verbal y plenaria. Hoy hay quienes están poniendo en tela de juicio la inerrancia de las Escrituras; pero ellos (y nosotros) deben recordar que este ha sido un problema teológico desde hace tiempo.

La autoridad de las Escrituras. Por muchos años el punto de vista católico romano ha sido que "cualquier cosa no prohibida por la Escritura es permisible". Desde luego la aplicación de este principio es muy amplio, dejando lugar para innumerables aberraciones y dogmas de origen papal. El punto de vista reformista fue: "Cualquier cosa que no es mandada es prohibida". Por supuesto que esta declaración se torna muy limitada, ya que eliminaría hacer muchas cosas como reunirse en capillas, etc. Pero lo importante aquí es que hay gente devota que trata de encontrar la verdad de Dios de acuerdo a lo que alcanzan a entender.

La toda suficiencia de la Palabra. La sola scriptura debió haber eliminado credos, manuales, catecismos, etc., ¡pero éste fue el caso cuando proliferaron las diferentes interpretaciones de la Palabra!

El sacerdocio universal de los creyentes. ¿Qué podemos decir en cuanto al descubrimiento de esta hermosa perla? En realidad nunca llegaremos a apreciar a estos reformadores (no necesariamente "restauradores" que vinieron antes de Campbell) por lo que hicieron en cuanto a establecer este concepto tan importante para la iglesia.

El derecho del juicio privado. Hombres han muerto por sostener esta posición. Es libertad sujeta a responsabilidad. Bajo este concepto nos liberamos de los grilletes del papado y de los credos humanos para presentarnos delante de Dios como gente seria y consciente del estudio de su Palabra. Nunca hay que olvidar a los hermanos de Hechos 17.11 que hicieron uso de este derecho. Generalmente dependemos de un predicador para formular lo que creemos. Cuando esto ocurre, la gente va de vuelta a la Edad Media. ¡No! ¡más bien pensemos, leamos y estudiemos! El uso correcto de este principio nos mantendrá alejados del sectarismo.

En el siglo XVII ocurrieron cuatro cosas significativas en Europa que dieron lugar al surgimiento del reconocido carácter y naturaleza del Movimiento de Restauración como lo conocemos ahora.

1. Cerca del año 1680 comenzó un movimiento independiente en la Europa occidental cuyo propósito fue separar la iglesia del Estado.

2. Hombres como William Chillingworth, quienes predicaban que "sólo la Biblia era el libro del protestantismo", lograron atraer la atención, el interés y la lealtad de los creyentes.

3. En Alemania Ruperto Meldinio, acuñó la frase: "En las cosas esenciales, unidad; en las no esenciales, libertad; y en todas las cosas, caridad". Más tarde los Campbells usaron ampliamente esta expresión, pero ciertamente no era original de ellos. Aunque siempre he conocido el axioma meldiniano nunca he estado completamente satisfecho con el mismo, porque en él surge ya la semilla de "mi hermenéutica contra tu hermenéutica". ¿Quién de nosotros va a determinar qué es lo esencial y qué es lo no esencial? ¿Quién de nosotros tiene la licencia para determinar los parámetros de lo que es la unidad y la libertad? En realidad hay mucho más peso de responsabilidad en ese lema que lo que comúnmente pensamos.

4. John Locke, a quien Alexander Campbell se refirió como el "gran filósofo cristiano", escribió acerca de la posibilidad de ser cristiano sin formar parte de una denominación. En su ensayo sobre el entendimiento humano Locke enseñó que la fe viene por el testimonio - no por un milagro o el misticismo. ¿Le suena a usted familiar esto?

En el siglo XVIII vemos principios de fe que son enseñados tan claramente que era obvio que la iglesia estaba a punto de ser restaurada según la palabra de Dios. Cada vez que la palabra de Dios es enseñada en su forma sencilla y pura, el Espíritu Santo puede y debe trabajar en los corazones de los hombres.

En 1728 en Tealing, Escocia, John Glass enseñaba la separación de la iglesia y el Estado como John Smythe lo había expresado antes que él. Sin embargo John Glass fue más allá y enseñaba la verdad acerca de los siguientes temas:

a. La Cena del Señor.

b. El Nuevo Testamento como el único guía para los creyentes en asuntos de fe.

c. El concepto de "cristianismo solamente".

d. El hecho que el Día del Señor no es un "sábado cristiano".

e. La fe por medio del testimonio (Romanos 10),

f. También predicó: "Vamos a reproducir la iglesia del Nuevo Testamento".

Es importante que nos demos cuenta que fue por esta influencia de buscar fielmente la verdad que encontramos a los Campbells y otros liberándose de sus ropas apretadas. ¿Se ha puesto a pensar usted qué hubiera ocurrido si el Movimiento de Restauración hubiera surgido del ambiente crítico de Alemania en vez de su "cuna" en Escocia? La Restauración no fue algo que sucedió al azar; tampoco está ya terminada. La mano de Dios ha estado en todo esto desde el principio, y él todavía interviene para proteger a su pueblo, para disciplinar a los suyos y para animar a su iglesia.

Aquellos de nosotros que profesamos ser "cristianos solamente" hemos hecho muy poco. Nos hemos estancado después de los grandes cambios sociales y desafíos teológicos que se presentaron en el siglo XIX y principios del siglo XX. Nuestro barco ya no navega más. Si un gran movimiento basado en la unidad se fragmenta en cuatro secciones en sólo 184 años de existencia "oficial", va en vías del fracaso. ¡Hay una división cada 46 años! Esto no es lo que queremos - y todos lo sabemos.

- Allan Cloyd

La Voz Eterna, Noviembre-Diciembre 1993

(Vía Gospel Advocate)

 


 Grandes lemas del movimiento de restauración  

A través de las edades aquellos exitosos en comunicar sus ideas a otros han sido capaces de recostar sus doctrinas en simples, fácilmente recordados, lemas. Salomón lo puso bellamente cuando dijo, "Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene" (Prov. 25:11). En esta lección notaremos algunos de los grandes lemas de los pioneros de la Restauración del decimonoveno siglo.

1. "Ningún credo sino Cristo, ningún libro sino la Biblia."

En un mundo de sectas en guerra, cada una con su propio credo humano y pruebas de lealtad, nuestros hermanos confesaron ningún credo humano; sólo Jesús como el Cristo, el Hijo del Dios viviente (Mat. 16:18). Ellos no reconocieron algún documento como autoritario en materia religiosa sino el libro de Dios. Esa confesión que todas las almas sinceras de cada línea pueden confesar sin reserva, vergüenza o turbación. Con la Biblia inspirada como su guía, ellos pueden "ser perfectos, enteramente preparados para toda buena obra" (2 Tim. 3: 16-17). Confesar a Cristo y seguir la Biblia es una manera correcta y no puede ser equivocada.

2. "Haga las cosas de la Biblia a la manera de la Biblia; llame las cosas de la Biblia por los nombres de la Biblia."

Esta simple declaración golpea las corrupciones de la fe cristiana practicadas por los portavoces del denominacionalismo. A través de las edades el Catolicismo ha corrompido cada asunto de la fe. Las sectas protestantes todavía sostuvieron muchas prácticas romanas y hablaron su lenguaje corrupto. Como los hebreos en días de Nehemías, "la mitad de sus hijos hablaban la lengua de Asdod, porque no sabían hablar judaico... " (Neh. 13:24). Para traer a todos los creyentes a la unidad en Cristo, los restauradores vieron la necesidad de "devolver a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre de Jehová, para que le sirvan de común consentimiento" (Sof. 3:9). En lugar de los nombres humanos de identificación ellos tomaron el nombre dado por Dios, Cristiano (Hechos 11:26). Poniendo a un lado los términos "misa" y "eucaristía" ellos hablaron de "la Cena del Señor" (1 Cor. 11:10). En lugar de afusión, rociamiento o derramamiento ellos hablaron de bautismo como una "sepultura" (Rom. 6: 3-4). Ya no eran los predicadores llamados pastores, clérigos o padres; más bien ellos fueron llamados ministros, evangelistas, hermanos (Mat. 23: 8-9; 1 Tim. 4:6; 2 Tim. 4:5). El bautismo por inmersión fue administrado a los creyentes arrepentidos, no a sencillos infantes (Hechos 2:38; 8: 38-39). El vocabulario entero de la fe tuvo que ser restaurado. Haciendo así ellos disiparon la mayoría de la triste monotonía que había confundido a las personas.

3. "Donde las Escrituras hablan, nosotros hablamos; donde las Escrituras están calladas, nosotros estamos callados."

Esta verdad marca la diferencia fundamental entre la iglesia del Señor y el denominacionalismo entero. Los pioneros correctamente aprendieron que nosotros podemos hacer solamente lo que Cristo ha autorizado en su Nuevo Testamento. Nos dice específicamente que enseñemos a los hombres observar los mandamientos de Cristo (Mat. 28:20). De nuevo somos advertidos, "no pensar más de lo que está escrito" (1 Cor. 4:6). Ellos reconocieron que para agradar a Dios debemos respetar "el silencio de las Escrituras." Este principio es ilustrado en el caso de Nadab y Abiú. Ellos se encontraron con la muerte por ofrecer "fuego extraño que él nunca les mandó" (Lev. 10: 1-2). Predicadores cristianos que enseñaron a hermanos gentiles que ellos deben ser circuncidados fueron reprendidos por los apóstoles porque a ellos no se les había dado el mandato para hacerlo (Hechos 15: 1,23-24). No preguntamos dónde la Biblia prohibe el bautismo infantil o la música instrumental; preguntamos dónde estas cosas son autorizadas. Aquéllos que ignoran el silencio de las Escrituras abrieron una puerta de inundación a través de la cual mil corrupciones vierten en desenfreno.

4. "En asuntos de fe, unidad; en asuntos de opinión, libertad; en todas las cosas, caridad (amor)."

Estas palabras, primero habladas por Ruperto Meldenio, fueron bosquejadas por Thomas Campbell y puestas en su Declaración y Alocución. Ellas forman un plan factible de unidad en un mundo de creyentes dividido. Todas las almas devotas aceptan la Biblia como la Palabra de Dios. Todos están de acuerdo en los principios. Insta a los hombres que acepten humildemente lo que simplemente se enseña en la Escritura. El amor significa, para Jesús, guardar sus mandatos (Juan 14:15). Cristo salva a aquéllos que lo obedecen (Heb. 5: 8-9). En áreas inciertas y en asuntos de juicio todos son instados para conceder la más completa libertad a otros (Rom. 14: 4-5). Es en esta área de fe cristiana y práctica dónde la mayoría de nosotros ha tropezado. El eslogan de Campbell insiste en el amor fraternal como nutriente esencial para la unidad (Juan 13: 34-35). Podemos ser muy pacientes, perdonando y tolerando a aquéllos que amamos mucho.

5. "La verdad primero, unión después; y unión solamente en la verdad."

Este refrán de David Lipscomb fue expresado cuando un gran segmento de nuestros hermanos partió de la razón escritural para abrazar a las sociedades misioneras, música instrumental, sistema de pastor denominacional, predicadoras y una hueste de otras desviaciones. Mientras hacían así, esperaron que nuestros hermanos toleraran sus innovaciones y compañerismo bajo el disfraz de mantener la unidad. Nuestros padres respondieron con la advertencia de Juan "Cualquiera que se extravía y no persevera en la doctrina de Cristo no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo" (2 Juan 9). Recibir al falso maestro y darle la bienvenida lo hace un cómplice a uno de sus malas obras (2 Juan 9-11). Ellos notaron el encargo de Pablo "que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos" (Rom. 16:17). La verdadera unidad nunca puede ignorar el error; esto sólo puede lograrse cuando los hombres se encuentran en la verdad divina de Dios.

6. "Ser fiel a la verdad, oponerse al error, pero soportar la humanidad."

Este sabio refrán habló David Lipscomb a aquéllos que eran impacientes tratando con compañeros cristianos. Sin descontar el valor de la verdad o el deber para oponerse el error, insistió en tratar con paciencia a aquéllos que estaban en el error. No todos los cristianos están en el mismo nivel de madurez. No todos verán el peligro que usted puede ver. No todos tendrán la fuerza de convicción que usted tiene en este momento. No todos hemos tenido, o tomado el tiempo para estudiar un punto dado que está en discusión. "… los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles... " (Rom. 15:1). "Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo... " (2 Tim. 2: 24-26). Debemos reconocer la diferencia entre aquéllos que están entrando saliendo del error para entrar a la verdad y aquéllos que están dejando la verdad por el error. Hay una diferencia en aquéllos que están confundidos o engañados en un asunto y aquellos que son deliberados, falsos maestros destructivos. Nuestro objetivo debe ser salvar a tantas personas como sea posible en lugar de impedirles la salvación.

7. "Volver a Jesús, volver a la Biblia, volver a Jerusalén."

Estas palabras declaran la dirección en que estamos viajando. No somos progresistas partiendo de Cristo (2 Juan 9). Estamos buscando "los viejos caminos" en los que podamos andar (Jer. 6:16). La fe que fue una vez dada a los santos (Judas 3). Jesús es nuestro salvador, fundador y cabeza; no buscamos a ningún otro hombre. La Biblia es nuestra norma; ningún otro libro de doctrina necesitamos. La iglesia que empezó en Jerusalén hace unos 2,000 años es nuestro modelo.

8. "La única manera de hacer progreso en religión es regresando a la Biblia."

Esto nos recuerda que no debemos buscar modificar la iglesia para agradar al hombre moderno. Nos esforzamos por agradar solamente a Jesús (Gálatas 1:10). Agradamos a Dios y alcanzamos nuestra óptima efectividad por buscar "los viejos caminos" y andando en ellos (Jer. 6:16). Esto no sería verdad en cualquier otra institución, ley, libro o sistema. Lo que viene de la mano de hombre es anticuado y es pronto obsoleto. Pero lo que el Dios omnisciente crea es perfecto, eterno y siempre contemporáneo. "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos" (Heb. 13:8). Así es la Biblia, y así puede ser la iglesia.]

Estos lemas no son inspirados; ellos no están para ser pensados como de la Escritura. Ellos son verdades que nos ayudan a recordar nuestro compromiso para ser solamente cristianos como eran aquellos santos en el primer siglo cristiano.

 

- John Waddey

- Internet Revista "firstcenturychristian"


 

Restauración perenne

Si la restauración alguna vez deja de ser perenne, entonces dejará de ser restauración. Tiene que ser un movimiento continuo o no es un movimiento del todo. Cada generación debe buscar cómo hacer retornar los hombres a Dios en base a las Escrituras y recobrar la esencia y la naturaleza de las prácticas del Nuevo Testamento.

Uno podría señalar varios eventos de la historia y llamarlos el comienzo del Movimiento de Restauración. No hay posiblemente ningún siglo, desde el primer siglo, que no haya visto uno o más de estos esfuerzos. Nuestra gente está más familiarizada con los esfuerzos de O'Kelly, Stone, Campbell y Scott, y con tales piezas poderosas de literatura como la "Ultima Voluntad del Presbiterio de Springfield", la "Declaración y Discurso" y el "Sermón Sobre la Ley". Y sin embargo ninguno de éstos puede ser considerado el punto de partida para el movimiento de restauración.

Es verdad que éstos y muchos otros removieron las aguas de la restauración, y gradualmente la corriente comenzó a moverse. La idea fue clarificada y purificada a través de varios años de estudio y experimentación. Sufrió su temple en lo crucial de los grandes debates de Campbell. Fue clarificado por el primer principio de la predicación de Scott. Gradualmente tomó una forma definitiva y se convirtió en un "movimiento".

La naturaleza esencial de la iglesia comenzó a surgir. Era una comunidad nacida de nuevo, separada de todo dominio del diablo. No se rendía en obediencia a nadie excepto Cristo Jesús, no se sujetaba a ningún otro término excepto la Biblia. Era no denominacional y no sectaria. Jesús era su única cabeza, y su palabra era su única autoridad. Así esta trascendía todas las barreras de la raza, el lenguaje o la edad, y constituía el reino de Dios en la tierra.

A medida que estos conceptos se enfocaban, era difícil que estos creyentes no pensaran que habían capturado toda la verdad y que habían llegado al destino último de la restauración de la iglesia del Nuevo Testamento. En verdad ellos habían descubierto de nuevo los esenciales.

Sin embargo, hay incontables detalles que aún hay que buscar. La súplica, por lo tanto, es restaurar a la iglesia las marcas esenciales de identidad que la distingan como la iglesia del Nuevo Testamento, y que haga que su fe y su práctica sean las mismas de la iglesia de Jesucristo.

Cualquier persona religiosa apreciaría cualquier esfuerzo que elimine la contaminación y restaure la unidad de la iglesia. La idea de la restauración es muy noble y tiene apelación universal. Nadie tiene un monopolio sobre la misma. Esta trasciende todas las líneas sectarias y es verdaderamente no denominacional. La idea es teológicamente sana. La iglesia crece a medida que hombres y mujeres son confrontados con el evangelio y deciden obedecerlo.

La religión cristiana es predominantemente una religión de fe - una fe que viene de escuchar la palabra de Dios. La enseñanza que la fe es un don impartido a nosotros por gracia no es doctrina bíblica. La fe que obtenemos de la palabra es siempre una fe que obedece. No puede ser una fe "sola". Es una respuesta del individuo a la palabra que ha sido recibida y aceptada. Tal fe es siempre una fe obediente.

Y mientras más fe venga, más perfecta será la obediencia. Y mientras más perfecta sea la obediencia, más completa será la restauración. Cuando la fe deja de crecer, la restauración se detiene, y de hecho comienza a deteriorarse.

El fundamento principal de toda restauración es la dedicación a la proposición que la Biblia es la palabra autoritativa, y la voluntad del Dios todopoderoso. Donde ésta hable, nosotros hablamos; donde ésta calla, nosotros guardamos silencio. La súplica de "volver a la Biblia" siempre será un lema del Movimiento de Restauración. La búsqueda de las sendas antiguas siempre será algo renovador.

El movimiento continuará mientras nuestra generación continúe en una búsqueda sin tregua de la verdad y que sus esfuerzos reproduzcan en cada edad la naturaleza esencial de la iglesia del Nuevo Testamento. La apostasía siempre estará presente, y la gente se volverá de la verdad a las fábulas. Si no se hace un esfuerzo por tapar la boca de los que dicen contrariedades, toda la iglesia puede llegar a quedar en el olvido. Pero no tiene que ser así. Almas valientes tienen que levantarse en cada generación que estén dispuestas a luchar contra corriente y continuar restaurando los esenciales. Nunca llegará el tiempo cuando creamos que nuestro trabajo ya esté cumplido. El Movimiento de Restauración debe continuar mientras exista el tiempo.

Los hombres deben continuar adelante en búsqueda de la verdad. Es más importante que lo hagan dentro del terreno de la religión que en cualquier otro. Y el progreso hacia lo que Dios quiere que seamos, como está revelado en su palabra, vendrá solamente cuando nosotros luchemos con la verdad como Jacob luchó contra el ángel, y no la dejemos ir sino hasta que hayamos recibido una bendición.

- Reuel Lemmons

La Voz Eterna, Abril 1989


   

¿Es posible la unidad religiosa?

La mayoría de los hombres dicen "¡No!".

El Nuevo Testamento dice "¡Sí!".

La Palabra de Dios no solamente enseña la posibilidad de la unidad religiosa entre aquellos que tienen fe en Cristo, sino que enseña la necesidad de la unidad. La división extensiva entre el pueblo religioso clamando aceptar la Biblia no ha sido causada por la Biblia, pero existe a pesar de las enseñanzas de la Biblia.

¿Cuáles son las causas mayores de "división"?

1. Siguiendo las enseñanzas (credos) de los hombres (Mateo 15.9).

2. Siguiendo las tradiciones de los hombres (Mateo 15.6).

3. Siguiendo a los hombres (1 Corintios 1.11-13).

4. Mal interpretando, luchando con la Palabra de Dios (2 Timoteo 2.15 y 2 Pedro 3.16).

5. Ignorancia de la Palabra de Dios (Romanos 10.1-3).

6. Orgullo, egoísmo (3 Juan 9-10).

7. Liberalismo (2 Juan 9-11).

8. Legalismo (Mateo 23.23-24).

¿Qué nos enseña el Nuevo Testamento acerca de la "unidad" entre aquellos que claman seguir a Cristo?

Jesús oró por ella (Juan 17.20-21). El oró para que pudiera haber una unidad entre él mismo y el Padre. Ellos son "uno" en voluntad y propósito (Juan 6.38), y en doctrina (Juan 7.16). Jesús oró por una "genuina unidad"; no una unidad superficial que ignore las diferencias en doctrina y propósito. ¿Oró el Señor por una imposibilidad?

Jesús proveyó para esa unidad (Juan 16.13). El envió al Santo Espíritu para guiar a los apóstoles a toda VERDAD. El Espíritu los inspiró a hablar un mensaje. Había UN solo cuerpo porque el mismo Espíritu dio solamente UNA fe (Efesios 4.4-5). Los diferentes apóstoles no predicaron doctrinas diferentes en el primer siglo. Ellos no lo harían hoy si estuvieran sobre la tierra (1 Corintios 4.17).

Pablo suplicó por la unidad (1 Corintios 1.10). La iglesia de Corinto estaba al borde de la división y él le dio el antídoto: "Habléis todos una misma cosa... estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer". De nuevo, la unidad doctrinal es dada como una llave para la unidad y no es solamente sugerida: es ordenada. ¿Suplicó Pablo por unidad y ordenó una imposibilidad?

El mundo religioso está dividido no porque no pueda estar unido, sino porque los hombres no han estado contentos de honrar la doctrina del Nuevo Testamento. El juicio de Dios descansa sobre algo como Juan 12.48; Gálatas 1.8-9; Judas 3 y Apocalipsis 22.18-19.

- D. McClish

La Voz Eterna, Abril 1980

"El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero. Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho" (Juan 12. 48-50).